El monstruo que devora Gran Canaria

En estos momentos, cuando el incendio de Gran Canaria es incontrolable, hay poco que hacer, solo intentar poner a salvo a las personas, porque parte de la cumbre está casi perdida y muchos puntos de las medianías también lo están.

Ahora lo que toca es intentar contener el fuego dónde se pueda y cómo se pueda, utilizando todos los medios posibles para pararlo o, por lo menos, detener su avance, pero el fuego es un monstruo que corre muy rápido cuando tiene tanto donde elegir y mucho que comer.

Solo hacía falta que se dieran las circunstancias adecuadas para despertar al monstruo, ya no solo los tres 30, temperaturas de más de 30 grados, vientos superiores a 30 kilómetros por hora y la humedad por debajo de 30, también están unos campos, cumbres y barrancos abandonados a su suerte, que llevan años acumulando material combustible que ha sido el elemento explosivo de este devastador incendio.

Lo bueno, por decir algo, es que el monstruo volverá a dormirse, ya harto de devorar todo lo que encontró a su paso, entonces será el momento, mientras duerme, de repensar qué estamos haciendo con nuestros campos, con nuestros barrancos y con nuestras cumbres, qué tenemos que hacer para protegerlos de ese monstruo para que cuando se despierte, no arrase los pulmones naturales de nuestra tierra.

Porque no cabe duda que algo habrá que hacer, ya no solo tener los medios necesarios para controlar al monstruo cuando se despierte, sino dejarlo casi sin comida, para que vuelva a dormirse pronto y poder convivir con él, solo el tiempo suficiente.

Quizás este incendio, este monstruo, una vez que esté dormido, nos ponga en el camino y tomar conciencia de que la naturaleza, nuestra naturaleza es muy frágil y tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano para conservarla.

Los modelos de gestión del monte están sobre la mesa y hay que volver a analizarlos y también proponer modelos de negocio que tengan la limpieza de los montes como generador de empleo, como ya se hace en otras partes de España, como en el parque nacional de Doña Ana; quizás esa sea una de la soluciones a medio y largo plazo para mantener dormido al monstruo por un largo tiempo.

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