Reflexiones después del incendio de Gran Canaria

El fuego está estabilizado, pero activo en Gran Canaria y el monstruo devora todo lo que encuentra a su paso, unas veces despacio, otras veces con una velocidad endiablada, intentando ser controlado con todas las fuerzas disponibles, por tierra y por aire, para intentar que no siga avanzando y terminar de matar a este monstruo.

Algunos se lanzan al cuello en las redes sociales, poniendo a caer de un burro a los responsables políticos que han dejado que nuestros montes y cumbres se hayan llenado de una masa vegetal que se ha convertido en puro combustible que está calcinando el patrimonio ecológico de Gran Canaria.

Sin embargo, la gestión forestal de los montes, barrancos y cumbres de Gran Canaria no es tarea fácil porque se necesitaría un ejercito y muchísimo dinero para mantener a raya la ingente masa vegetal que se genera.

La cuestión es clara, hemos cambiado nuestro modo de vida, que hasta hace algunos años dependía de la gestión privada de esa masa forestal a través de la agricultura y el pastoreo, pero de cuarenta años para acá, la cuestión a cambiado de forma radical; hemos abandonado nuestros campos y el resultado es el que es.

Hace más de cuarenta años, los incendios se mantenían a raya porque había una autogestión económica de los montes y esa gestión los mantenía limpios. Ahora esa gestión ha desaparecido por la propia evolución de nuestra sociedad, que ya no ve en la agricultura ni en el pastoreo una salida viable para mantener la economía familiar del mundo rural.

En mi opinión, la única manera de mantener nuestros montes, barrancos y cumbres limpios es buscarle una salida económica a esa inmensa masa vegetal que se genera año tras año. Muchos plantean potenciar nuestra agricultura y el pastoreo, pero entiendo que esa es una salida transversal que ayudaría, pero no solucionaría el problema; habría que buscar algunas soluciones más ambiciosas.

Una de esas soluciones son las plantas de compostaje, que algunas ya funcionan en Gran Canaria y que dan salida a mucho material vegetal, pero quizás habría que plantearse la construcción de alguna más para dar salida a los productos vegetales del campo y se podría articular la creación de pequeñas plantas de compostaje en los distintos ayuntamientos o comarcas de la isla.  

Fuente: Yotube

Otra de las soluciones podría ser la creación de una planta de biomasa, que convierte los restos vegetales en energía, pero este tipo de plantas tienen algunos problemas ambientales que la ponen en entredicho. Sé que ya se intentó poner una planta de esas características en Gran Canaria, pero se desechó, precisamente, por problemas medioambientales y económicos.

También llegar a acuerdos con los distintos ayuntamientos de la isla, para exigir a los propietarios de fincas que las mantengan en buenas condiciones y no se conviertan en potenciales focos de incendio, incentivando la vuelta a la agricultura y convertirnos en una isla autoabastecible.  

Por otra parte, sería recomendable la creación de una plantilla que se dedicase todo el año a limpiar los montes, barrancos y cumbres que sería una manera de sacar a muchas personas del paro y que redundaría en la economía insular, buscando acuerdos con los distintos ayuntamientos para que esa plantilla se complete con los vecinos de los municipios.

Para finalizar habría que articular la gestión económica del ocio en nuestras cumbres, ya que su uso genera un gasto y ese gasto tendría que ser cubierto, de alguna manera, por sus usuarios que redundaría en su conservación y valoración.