Los obstáculos de la vida

Fuente: propia

Cuando vi este aparato en un parque infantil, me tuve que detener para sacarle una fotografía. Cierto es que ya lo había visto en muchas ocasiones, pero nunca me había detenido para sacarle una foto y se la saqué porque, en esos momentos, para mí tenía un significado especial, que no era otro que el paso por la vida.

Sí, la vida, porque desde el momento que nacemos, desde que tomamos el primer aliento para poder respirar, la vida es un camino lleno de obstáculos que te harán caer, que te detendrán, que te harán llorar, pero también reír y sonreír y, al final, de todos esos obstáculos sacarás una enseñanza que te servirá para seguir tu propio camino y labrarte tu destino.

La vida no es otra cosa que ir sorteando obstáculos hasta que llegamos al último, que también lo logramos traspasar y lo hacemos de la única manera que sabemos; transformándonos.

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El tiempo de la fotografía

Fuente: propia

Hay momentos que son para la fotografía, esos en los que ves un encuadre y te detienes para buscar el ángulo adecuado, el que se acerca a lo que se te pasa por la cabeza.

Te pones aquí, luego allá y esperas a que la luz juegue con la tarde, con las sobras, con las nubes y con el atardecer y sacas la fotografía.

Después la contemplas para ver cómo se ha detenido el instante, es preciso y único, que no volverás a ver jamás, porque no volverá a repetirse porque se fue para siempre.

La fotografía tiene la grandeza de capturarlo y que lo podamos disfrutar y compartir. Así es.

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Profesiones del ayer

Nadie duda que estamos en otra revolución industrial que, paso a paso, dominará la inteligencia artificial y los robots. Eso nadie lo pone en duda, pero aún hay profesiones que resisten al empuje de esta revolución tecnológica.

A todos se nos vienen, a la cabeza, profesiones que resisten a esta modernidad que nos abruma. El otro día me encontré con una de ellas, entonces me detuve y me quedé observando durante un tiempo y saqué una fotografía que el otro día compartí, pero me quedó hacer una breve reflexión sobre ella, que ahora abordo.

Esta profesión, el afilador de cuchillos, ya la había visto en otras ocasiones, utilizando el motor de una motocicleta, pero no tan particular como este afilador, que usaba su propia fuerza motriz para poner en marcha la piedra de afilar cuchillos y tijeras.

Este afilador si ejerce una resistencia beligerante a la revolución tecnológica porque antepone la tradición, al empuje de las nuevas tecnologías y apuesta por afilar los cuchillos utilizando la piedra, a la antigua usanza.

Se agarra a la tradición, como si perdiera algo, si por fin sucumbe a la dictadura de la tecnología y no ve otro camino que resistir y seguir afilando cuchillos a la antigua usanza.

Una resistencia digna de tener en cuenta y de admirar.

Esperando a por la ola

Fuente: propia

Da igual la estación en la que estemos; Las Canteras siempre está preparada para practicar Surf, esté el viento del norte, este, oeste o sur. La ola está ahí esperando a que la surfees.

Todavía recuerdo los tiempos en que las tablas de surf y los boggys no eran tan comunes y nosotros íbamos a las Canteras, a la zona de la Cicer a cebar las olas, como decíamos nosotros, a pecho descubierto, sin tener ni idea ni del lado bueno, ni si venía de izquierda o venía de derecha.

A nosotros lo único que nos importaba era cebar la ola, cogerla en el momento adecuado para llegar hasta la orilla, sin que la ola te revolcara a riesgo que te raspara cualquier parte del cuerpo y te dejara el frenazo a carne viva para unas cuantas semanas.

Pero cebar olas no solo tenía el riesgo de llevarte un buen revolcón, sino que también tenía el riesgo de que, con el entusiasmo, la corriente te llevara mar adentro y tener que salir con la ayuda de los pocos surfistas que habían por la zona.

Aún hoy, cuando llega el buen tiempo voy para la Cicer a revivir aquellos buenos momentos, a dejarme llevar por la fuerza del mar y cebar las increíbles olas de la playa de Las Canteras.

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La primavera ya está aquí

Fuente: propia

La primavera ya está por aquí y con ella el buen tiempo y el cambio de hora, un cambio que hace que los días sean más largos y uno tenga la sensación de que se disfruta más de la vida, porque la luz nos hace ver el mundo de otra manera.

Tengo ganas también que llegue el dichoso cambio de hora, que está prevista para la próxima semana y que parece que nos cambia también, un poquito, la vida. Que el tiempo mejore para ir a la playa a darme los reconfortantes baños de mar y disfrutar de la lectura en la playa.

La fotografía que les muestro hoy es de la playa de Las Canteras, concretamente de una zona que se denomina La Puntilla, en la que fondean las barquillas de las gentes del lugar y que nos muestra esa estampa tan espectacular al atardecer.

Una fotografía que parece un cuadro, con multitud de matices, en la que la luz hace que los colores cambien y le den ese aspecto tan impresionante.

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Minerva: proa al futuro

Fuente: propia

Ya estamos a menos de una semana de que empiece la temporada de Vela Latina Canaria y los botes se están poniendo a punto, remojando sus cascos y maniobras, con los primeros bordos en bolina, cazando las escota, para acercarse los máximo posible al viento y bolinear para buscar el espíritu y alma de los botes, que han nacido para enfrentarse al viento y llegar a ser los primeros.

El Minerva no se ha quedado atrás. Esta temporada estamos en el agua desde la segunda semana de febrero, con las renovadas esperanzas de ir al Túnel a competir como siempre lo hemos hecho, con la humildad y la veteranía que nos han dado los 85 años de existencia, en los que hemos estado arriba, en medio y, también, abajo, pero nunca hemos perdido la actitud de salir a competir por muy fuertes que fueran los vientos; el Minerva siempre estuvo, está y estará ahí.

Así que aquí estamos con la proa mirando hacia el futuro, pero también mirando al pasado para aprender de nuestros errores y saber que los objetivos y las metas se consiguen con trabajo, con mucho trabajo en equipo. No queda otra.

Al final nos quedan los momentos vividos, aquellos que nos llevaron hacia la victoria, pero también hacia la derrota, y esos momentos serán los que sigan conformando nuestra historia, esa historia de la que nos sentimos tan orgullosos.

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Abrazo natural

Fuente: propia

En otras ocasiones lo he comentado, que la naturaleza nunca deja de sorprenderme y hace un tiempo me encontré con esa imagen en un parque de Ingenio.

La imagen es clara, una árbol que se abrazó a una palmera para mantenerse en pié y no perder el equilibrio y seguir viviendo y creciendo, aunque después, con el paso del tiempo, terminó muriendo y la palmera continúo su camino hacia los cielos.

¡Cuántas veces hemos necesitado alguien como esa palmera! Una mano amiga que nos ayude, que nos sostenga cuando estamos a punto de caer al abismo y que nos salve.

Lo triste es que no siempre encontramos ese tronco al que asirnos, para mantenernos en pie y seguir nuestro camino con piso firme y nos perdemos y, muchas veces, no sabemos cómo regresar.

Aunque también puede tener otra lectura, la del amor imposible, ese amor incomprendido, al estilo de Romeo y Julieta; Montescos y Capuletos que hicieron lo indecible para impedir su amor.

Ese abrazo puede significar el amor incondicional del árbol por la palmera, un amor sin ninguna condición; solo el amor natural y grandioso.

En fin, la naturaleza nos da lecciones porque es sabía, llevan millones de años aprendiendo de sus errores y nosotros debemos aprender de ella.

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Útiles desechos

Fuente: propia

En ocasiones solo quedan los desechos, que, a primera vista, no sirven para nada, solo para aumentar el volumen del cubo de la basura.

En la naturaleza casi todo tiene un segundo uso, incluso un tercero y un cuarto y tenemos que aprender de ella, observar como todo se recicla en ella: lo orgánico se transforma y vuelve a formar parte del ciclo vital.

Los humanos debemos de aprender de ella, de comprender que todo se puede reutilizar y reciclar, intentando, por todos los medios posibles, reducir el impacto ecológico de nuestro paso por esta tierra.

En mi casa tengo un pequeño cubo con tierra y ahí van todos los restos orgánicos. Con el tiempo compruebo cómo la naturaleza se pone en acción y transforma una cascara de huevo en abono para mi huerto.

La naturaleza es sabia y lo tiene claro; la única manera de mantenerse sin llegar al colapso, es reutilizar y reciclar todo los que ella produce y para ello tiene millones de equipos que no hace otra cosa que dedicarse a esa tarea, desde las microscópicas bacterias hasta los buitres.

Sin embargo, los humanos nos hacemos otra cosa que consumir y consumir, sin detenernos a pensar que la tierra que habitamos tiene un límite y necesita una respuesta inteligente y esa respuesta está a nuestra mano. Solo tenemos que observar y actuar.

En todo esto pensé cuando terminé de pelar y comerme la naranja.

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Lectura y tiempo

Fuente: propia

Un buen libro siempre es una buena excusa para pasar un día en la playa porque la lectura nos trasporta hacia lugares que jamás hemos visitado y activa procesos que no lo hace ninguna otra actividad.

A mí me encanta leer en la playa y cuando llega el buen tiempo, no me lo pienso mucho y me voy para la playa en busca de la tranquilidad necesaria para perderme, durante unas horas, en los mares de la buena lectura.

Este hombre l tiene claro, se buscó un lugar tranquilo donde echarse un cigarro, un placer para muchos, se quitó la ropa, cogió un libro y se puso a leer mientras el sol lo calentaba y amainaba, un poco, el frío del viento del norte que soplaba con intensidad.

Parece que él estaba disfrutando del día de playa. No sé si luego se daría un baño en las frías aguas de la playa de Las Canteras; yo lo hubiera hecho, despacito y con buena letra.

Sí, no cabe duda de que tenemos que buscar esos momentos para nosotros, alejarnos del mundanal ruido, del caos que, a veces, es vivir y tener unas horas para entregarnos a nosotros mismos que también nos necesitamos.

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